Casi cumplo un año sin escribir... cuantos premios no tendría ya si premiaran la inconstancia.
Y es que por vivir se te olvida vivir.
Estoy harto de mi trabajo, que cobarde fui en no saltar del avión y seguir lo que tenia planeado.
Bueno no debería de ser tan duro conmigo por que el hecho de no haber saltado me dio algo más. Qué más?
Más momentos... y es que tome la decisión que tome la vida no deja de gustarme. Sí, aunque suene como idealista, poético o conformista; así es la vida, siempre te da la oportunidad de vivir!
Así eso signifique comer un poco de mierda con algunas decisiones. Y no hablo de economía, hablo de la tarea de aguantar situaciones con las que no quisieras convivir más.
Que bueno que la mayoría de veces ese sentimiento de insatisfacción lo opaca el brillo del ángel que tengo a mi lado!
Ya empieza a hacer su efecto la escritura y me hace caminar un poco por esta vereda que tanto me gusta caminar hacia el interior de mi.
Puedo sentir el olor fresco del camino... un camino de tierra húmeda a través de conacastes, ceibas y arboles centenarios gigantescos, que me hacen mirar al cielo.
Claro a veces encuentro ceniza y arena volcánica como la que encontré hoy en mi calle; pero escribir me hace interiorizar y llegar a ese valle en donde nadie me encuentra y del cual soy dueño.
Que viene? necesito una ayudadita...
Sea lo que sea, creo que será lo suficiente bueno para seguir diciendo que... ¡me gusta la vida!